Portilla

Senda del castillo

Dificultad: media

 

  En la salida de berantevilla hacia treviño arranca una estrecha carretera, por la derecha, que asciende en tres kilómetros a la villa portilla, punto de partida de este itinerario.

 

Recorrido

 

Al entrar a Portilla, seguimos la calle principal que conduce a la Plaza de la Iglesia. Dejando el templo a la derecha, tomamos, a la izquierda la calle del Castillo que asciende en dirección al monte. Al término de la calle, vemos una señal que indica la subida al singular Castillo de Portilla. Por un sendero, seguimos ascendiendo sesgadamente hacia la derecha. Atrás dejamos la recóndita villa y, sobre la llanura del valle, el cordal montañoso donde se alza la ermita señera de San Formerío, en tierras de Treviño.

 

Recinto amurallado

 

La senda enseguida nos priva de esta panorámica, ya que nos interna en una pequeña vaguada que enfila hacia las ruinas del recinto amurallado. Dejamos un valle aterrazado a la derecha y, poco a poco, vamos subiendo por la senda empedrada que conduce finalmente hasta un grupo de encinas (Quercus iIex) ya cerca de la muralla. En este lugar, conviene abandonar la senda y pasar al interior del recinto, aprovechando el hueco abierto en la derruida muralla. Nada más entrar nos llamará poderosamente la atención los restos de un modesto templo de altura, de cabecera semicircular y la prolongación hacia el Norte de la muralla, que conjuga los recios y afilados espolones naturales con las gruesas paredes artificiales del conjunto.

 

El Castillo

 

Tras la visita por los vericuetos de este paraje singular, regresamos de nuevo al grupo de encinas, dejado al otro lado de la muralla. Desde allí, seguimos la senda principal hasta llegar a una bifurcación. Por la izquierda, si se desea, nos acercaremos a la base del Castillo, lugar idóneo para observar el roquedo sobre el que se alza la inexpugnable fortaleza. Después, regresamos de nuevo al cruce de sendas para seguir el sendero principal. En breve, emprendemos un descenso zigzagueante, que libra sin dificultades el estrato rocoso de la sierra, que finaliza precisamente en la pista ancha del valle, al pie del Txulato.

 

Regreso a Portilla

 

Una vez en el encajonado valle, giramos a la izquierda para ascender por el centro de la vaguada. Al llegar a la altura de una repoblación de coníferas, veremos a la derecha un empinado cortafuegos por el que se puede coronar el monte Txulato. Ignoramos esta opción montañera para seguir valle arriba por la pista, y llegar a un cruce de caminos, justo cuando ya hemos ganado la máxima altitud posible. En ese punto, giramos a la izquierda y seguimos monte arriba para coronar el cordal de la montaña. En este lugar también vemos un cruce de pistas. Hay que estar atentos y tomar el camino que sigue por la izquierda y desciende por la vertiente norte en dirección al pueblo de Portilla.

 

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